Desde hace un tiempo vengo pensando en como últimamente algunos personajes y grupos (particularmente de derecha) vienen erigiendo en sus discursos los elementos, banderas y símbolos que definen a sus antagonistas, o que por lo menos en las banderas de gente que tiene un tiempo largo en la militancia y la reivindicación de esas propuestas.
La Sociedad Rural hablando de los pobres, De Narváez del salario universal y ciudadano, Grondona dando cátedra sobre democracia y el grupo Clarín parlamentando en favor de la libertad de prensa son algunos ejemplos de lo que veo, y justo hoy escucho por televisión al llamado "intelectual" Marcos Aguinis, creador de un estilo de ensayo que podríamos titular "intelectualismo de auto ayuda" por la superpoblación de generalidades, definiciones más o menos memorizables y conceptos vagos, diciendo que "evadir impuestos es un acto de rebelión contra el robo por parte del Estado".
Esta espontaneidad que tienen las pelotudeces para aparecer en pantalla son las que, por suerte para mi que me gusta escribir de vez en cuando en un blog, me dan material para hacer esto que me gusta y encima la posibilidad de ponerme a hacer futurismo, porque, si los evasores impositivos que suelen ser gente que tiene ganancias importantes y no un sueldo de mil quinientos pesos, son rebeldes, posiblemente en los próximos días y siguiendo con la tónica de cubrirse el cuerpo con las banderas de los contrincantes ideológicos (léase: capitalista=rebelde) podemos afirmar sin ninguna duda que:
* A pesar de las críticas de los vecinos, Edesur es un grupo ecologista casi comparable a los los dueños de los yacimientos mineros con sus máquinas de descoser atmósferas y la subestación minimiza cualquier esfuerzo de greenpeace o de los que tienen las remeras con la cola de las ballenas.
* Los participantes de los emporios sojeros no son más que jóvenes idealistas y bucólicos que aman la vida al aire libre y las mañanas campestres perfumadas de fertilizante y sus protestas no serán vulgares piquetes ni movimientos desabastecedores sino que se llamarán "tractorazos", "rebeliones agrarias" o "paro de productores".
* La corruptela política será solo vanguardismo transgresor.
Asimismo, en reciprocidad, el imaginario progre debería mutar en:
* La ayuda en comedores barriales se transformaría en solidaridad y encubrimiento de elementos peligrosos para la seguridad y el orden públicos, por tratarse de personas de dudosa rigidez moral y sobre todo de un estrato social bajo.
* Los derechos humanos serán escudos de delincuentes y ex terroristas sanguinarios, ya no un límite ante el poder coercitivo del Estado.
Pero... ¿me parece a mi o las últimas dos ya son presentadas así?
Después dicen que la derecha no avanza.
La Sociedad Rural hablando de los pobres, De Narváez del salario universal y ciudadano, Grondona dando cátedra sobre democracia y el grupo Clarín parlamentando en favor de la libertad de prensa son algunos ejemplos de lo que veo, y justo hoy escucho por televisión al llamado "intelectual" Marcos Aguinis, creador de un estilo de ensayo que podríamos titular "intelectualismo de auto ayuda" por la superpoblación de generalidades, definiciones más o menos memorizables y conceptos vagos, diciendo que "evadir impuestos es un acto de rebelión contra el robo por parte del Estado".
Esta espontaneidad que tienen las pelotudeces para aparecer en pantalla son las que, por suerte para mi que me gusta escribir de vez en cuando en un blog, me dan material para hacer esto que me gusta y encima la posibilidad de ponerme a hacer futurismo, porque, si los evasores impositivos que suelen ser gente que tiene ganancias importantes y no un sueldo de mil quinientos pesos, son rebeldes, posiblemente en los próximos días y siguiendo con la tónica de cubrirse el cuerpo con las banderas de los contrincantes ideológicos (léase: capitalista=rebelde) podemos afirmar sin ninguna duda que:
* A pesar de las críticas de los vecinos, Edesur es un grupo ecologista casi comparable a los los dueños de los yacimientos mineros con sus máquinas de descoser atmósferas y la subestación minimiza cualquier esfuerzo de greenpeace o de los que tienen las remeras con la cola de las ballenas.
* Los participantes de los emporios sojeros no son más que jóvenes idealistas y bucólicos que aman la vida al aire libre y las mañanas campestres perfumadas de fertilizante y sus protestas no serán vulgares piquetes ni movimientos desabastecedores sino que se llamarán "tractorazos", "rebeliones agrarias" o "paro de productores".
* La corruptela política será solo vanguardismo transgresor.
Asimismo, en reciprocidad, el imaginario progre debería mutar en:
* La ayuda en comedores barriales se transformaría en solidaridad y encubrimiento de elementos peligrosos para la seguridad y el orden públicos, por tratarse de personas de dudosa rigidez moral y sobre todo de un estrato social bajo.
* Los derechos humanos serán escudos de delincuentes y ex terroristas sanguinarios, ya no un límite ante el poder coercitivo del Estado.
Pero... ¿me parece a mi o las últimas dos ya son presentadas así?
Después dicen que la derecha no avanza.






